lunes, 1 de agosto de 2011

NUNCA DIGAS NUNCA... (Es real..)

¿Recuerdas?, antes de salir tu madre te decía... ten cuidado mira lo que puede pasar por allí... y tú "No mama, que me va  a pasar a mí, yo se cuidarme". La típica noticia: "Adolescente asesinada por su expareja..."; "Menor desaparecida, tras 3 semanas es encontrado su cadáver con signos de violación..." ¿Quién no dijo "a mí nunca me pasará..."? Yo, lo dije, y aquí me tenéis contando mi historia.

Todo empezó hará un par de años, Mayo de 2009. Se acercaban las comuniones en el pueblo, yo tendría unos 14 años de edad, no más. Mis tíos, mis padres todos trabajaban, tiene una finca en mi pueblo, un pequeño pueblecito de Huelva.  Pero muy completo no se puede tener queja. Tenia sus pubs, su discoteca, su cementerio a las afueras, su campo de fútbol, etc. Un pueblo como otro cualquiera.

Faltaba un día para la comunión de mi prima pequeña Fany, y una semana para la de mi primo pequeño Jesús. Rondarían las una y media de la tarde cuando recibí una llamada al móvil, era el de la papelería, había un error con las estampas de mi primo. Tuve que ir, cómo no sabía cual coger me llevé el pequeño libro, al salir, allí estaba, la primera vez que lo vi esa tarde. Me saludó, le saludé y seguí mi camino a casa de mis abuelos.

En casa de mis abuelos cómo si no hubiese sido nada vimos el álbum, seleccionamos un par de ellas, esperando que la tuviesen y no tener que volver a subir.  Después, cerré el álbum  y camino a bajo a volver a la papelería. Mientras esperaba a que un coche parase para cruzar el paso de peatones, lo volví a ver... pero claro era mi tío, ¿quién lo iba a imaginar? Entre en la papelería a ver si esas las tenían, pero había una que no la tenían, de vuelta a casa de mis abuelos, otra vez.

¡Por fin! Ya no tendría que subir más se aproximaban las dos de la tarde la hora de almorzar. Entre en la papelería, esa sí la tenían, dí el número de mí abuela para que la llamasen cuando tuviesen aquí las estampas y salí contenta. Crucé el paso de peatones, no había tráfico a esa hora. Subiendo por la avenida, camino a la casa de mis abuelos, volvió a pasar, pero esta vez, se paró. Me paré haber que quería, me dijo que si tenía prisa, que si le podía acompañar a un mandado, para ayudarle, me dijo que era para algo de mi abuelo.

Mi abuelo padecía Alzheimer, se encontraba en estado vegetativo, y no muchos días antes mi padre me dijo que le hacía falta algo a mi abuelo, pero no escuché muy bien el que. Acepté ayudarle, como buena sobrina. Me monté en el coche, iba contenta, no perdí aún mi sonrisa de la cara. Cruzó todo el pueblo hasta llegar a las afueras camino del cementerio, pero justo antes de llegar al cementerio tomó un pequeño desvío a través del campo.

Parecía mentira, no sabía que pensar, lo pensé quizás sí. ¿Porqué no me baje?, no lo sé. Seguí en el coche aún más nerviosa, no sabía lo que pensar, era mi tío, ¿porqué me iba a hacer daño? Llegamos a una zona dónde no me sonaba haber estado nunca, rodeada de basura, a lo lejos se veía el río. Me hizo bajarme del coche, yo no entendía por qué, pero tampoco lo quería entender.

Me baje del coche no dije mucho la verdad, pregunté que para qué me necesitaba, me quiso hacer bajar un barranco, no sé porqué me invente tener miedo a las alturas y cuando fui a volverme, cuando fui a irme, me cogió del brazo. Me asusté me estaba apretando muy fuerte, no sabía que hacer. Me dijo que a dónde iba, que yo de ahí ya no me movía, ahí comenzó mi pesadilla...

Me tiró al suelo todo lleno de basura me dio un beso... me decía, "No te preocupes esto va a acabar rápido si no te mueves..." Yo no me dejaba, nunca lo haría, aún así era una niña, ¿qué podría hacer contra un hombre? Las piernas las tenia inmovilizadas, cómo me resistía, me agarró del cuello, aún puedo sentir sus manos asfixiándome, tenía miedo, nunca tuve tanto.

Tras eso empezó a darme fuertes puñetazos en la cara, me partió el labio superior, notaba cómo salía sangre, podía notarla, podía notar el sabor de la sangre. Pensé que quizás haciendo como que había perdido el conocimiento, como si me hubiese desmayado, me dejaría, para ello volví la cabeza. Cada vez notaba sus puños con más intensidad en mi cabeza, me dolía no aguantaba... Ahí vi como mi vida me pasaba por delante en unas milésimas de segundo.



Pude contener las lágrimas, pude aguantar. Parecía que ya me dejaba, no notaba sus puños. Entonces, noté cómo me quitó el botón del pantalón. Me incorporé como pude, me zafé unos metros más a la izquierda de él. Abracé con fuerza mi medallón de la Virgen Niña, regalo de mi abuela, sollocé como nunca lo había echo, quería volver a casa, quería despertar de esa pesadilla, quería pensar que eso no estaba pasando.

Él reaccionó, no sé por qué lo hizo, por qué paró... pero lo hizo. Me pidió perdón, dijo que no sabía por qué lo había echo, que no contase nada. Tuve como dicen algunos el valor de volverme a montar en ese coche, ese coche azul metalizado que se adueñó de mis pesadillas... Por el camino de vuelta no lloré, no me mostré nerviosa, simplemente le decía "No pasa nada, yo lo entiendo, me inventaré algo, diré que me caí y por eso tengo roto el labio..."

Cuándo fui a bajarme vi a mi abuelo agache la cabeza, no quería que me viese, haría cualquier locura por mí, lo sé y no quería perderlo y menos a él. Entre con aire relajado en casa de mis abuelos, crucé el portal me derrumbé, mi primo pequeño me abrazo mientras me decía: "¡Prima! ¿Que te pasa? ¡Abuela ven!" Mi primo me vio llorar y el comenzó a llorar también...

Entró mi abuelo que me vio rara, siempre le daba un beso en la mejilla cuando venía de algún lado aunque lo acabase de ver, pero esa vez ni lo miré mi abuela me vio se puso a llorar, mandó a mis primos pequeños, a mi hermana a casa de la vecina. Mientras a mí mi abuelo me intentó tranquilizar, cuando por fin conté todo, llamaron a mis padres, para que viniesen del trabajo... Mi madre sólo me escuchaba llorar a través del móvil y decía "¿Qué le pasa a mi niña?, Por dios dime que le pasa..."

Todo eso acaba de transcurrir entre las dos de la tarde y las dos y veinte minutos... todo había pasado tan rápido... A los diez minutos llegaron mis padres, mi padre me vio, escuchó lo que pasó fue a coger su escopeta y a salir, se enfado no sabía que hacer. Mi madre padece de nervios, comenzó a llorar, no sabían como tranquilizar a mi padre, mi madre no me soltaba, y yo no dejaba de sollozar mientras mantenía un paño con hielo en el labio.




Me dolía mucho la cabeza, no podía más con ese dolor, mi madre dijo: "Vamos a hacer todo por lo legal... " De ahí fuimos al centro médico del pueblo, ya allí, me observaron examinaron las marcas en mi cuello, en mis muñecas, mi labio roto, arañones que presentaba en las muñecas y en la espalda, todo lo superficial. Me suministraron un calmante "TRANXILIUM 50" el más fuerte.

No podía parar de sollozar, sólo podía repetir "Que no se entere mi tito, por favor, no quiero que haga nada, por favor..." Pero era inevitable, mientras la guardia civil se aproximaba al centro para escoltarme hasta el Hospital Juan Ramón Jiménez, de Huelva, mi abuela se lo tuvo que contar, una cosa así no se puede ocultar.

La verdad, estaba muy nerviosa, pensaba que todo el mundo me miraba, mi cara decía mucho, no me pude cambiar de ropa, ya que tenía que esperar a la forense para que realizase fotos de los hematomas, cada vez eran más visibles. En principio nada más llegar me recibieron con urgencia en traumatología. Temían que alguno de los golpes me hubiese causado daños cerebrales. Me realizaron diversos estudios médicos. A los 45 min. de realizar esos estudios me llamaron.

Junto con mis padres pasé, estaba asustada no sabría si me podría pasar algo o simplemente ese labio roto, una rotura superficial. Saca varias radiografías de mi cara y mi cabeza, me dijo que casi me partía el tabique nasal, que los golpes me los dio con una fuerza brutal. Me dijo que necesitaría unas gafas que me tapasen bien los ojos, ya que se me pondrían morados, el llamado "efecto panda". También dijo: " Os podéis sentir en parte afortunados -señaló a la radiografía- un golpe un milímetro más a la derecha, la hubiese dejado inconciente, en cuanto a la cabeza, la mantendremos en observación."

Salimos de allí, ahora teníamos que esperar a que viniese la forense a sacar las fotos de todo, y también por una copia de los diagnósticos. Mientras esperaba a la forense salí a la puerta junto con los guardia civiles que me esperaban... Llamé a Jen, mi mejor amiga para contarle lo sucedido, no se lo creía, pero al escucharme sollozar, no dudó. Le dije que hablase con los profesores, que no sabría cuánto tiempo faltaría, tuve que cortar la llamada, la forense me esperaba en una sala de ginecología.

Entre sola a la sala, con la forense, tras una cortina me izo desnudarme para sacar fotos de mi camiseta manchada, de mis muñecas, de mis arañones, ya las marcas del cuello no eran tan visibles... Me preguntó en varias ocasiones si hubo penetración, si en algún momento me tocó, pero mi respuesta siempre era la misma, "NO". El día se me estaba haciendo eterno, y aún me quedaba declarar ante la guardia de Moguer.

Después de los diagnósticos, me recomendaron visitar una o dos veces en semana durante un mes mi medico de cabecera, para tener seguridad de que todo había pasado. Por fin regresé a mi pueblo, ahora tocaba ir al cuartel, esperar a las personas que vendrían de Moguer a cogerme declaración. Tras una larga espera, mientras la cuál nos pidieron la información del coche y demás para proceder a su busca y captura.

Llegaron, comencé a contar todo con detalles, respondiendo a las preguntas que ellos me hacían, siempre me decían: " Cuando quieras parar, para. Yo espero." Pero yo no quería parar, solo quería que toda esta pesadilla terminase estar en mi casa, con mi familia, intentar descansar aunque sabía que no podría. Mientras me tomaban declaración el hermano de aquel hombre que tanto daño me hizo apareció en el cuartel, diciendo que si lo veían, ellos mismos lo entregarían.

Me miraron, agacharon la cabeza y se fueron. Mi padre se puso furioso, porque ni un "¿Qué tal está?” Por fin podía volver a casa, eran las diez y media de la noche. Regresé mi madre no se separó de mí, me duché mi madre me ayudo a vestirme... Me preparó la cena, sólo podía comer en pedazos pequeños, ya que el labio me lo impedía. Bebía con cañita, no podía beber de otra manera. A los pocos segundos de sentarme a comer escuché como gente venía por el patio luz de mi casa.

Aparecieron por la cocina mis tíos paternos, todos dándome abrazos, preguntándome como estaba, no sabían que decirme, sólo me abrazaban, a alguno se le escapó una lágrima, pero estaban ahí, conmigo. Yo sólo podía sollozar, y decir "Ya estoy bien... todo paso..." Cuando se fueron le pregunté a mi madre por mi tío, me extrañó que no estuviese allí, no sabía como contármelo... Pero no le quedo remedio.


Mi tío había salido a las tres de la tarde a buscarlo, con una catana, iba dispuesto a matarlo, aún no había vuelto y no cogía el móvil. Mi tío estaba esperando una hija, lo que menos quería era que lo metiesen en al cárcel por mí, que no pudiese ver a su hija nacer.

Esa noche no pude dormir, no paraba de llorar, el poco tiempo que tuve los ojos cerrados, el poco tiempo que "dormí", estuvo mi madre a mi lado, y yo no paraba de llorar de gritar... Pero quedaba menos para el día siguiente... y era la comunión de mi prima, mi prima aquí no tiene mucha familia así que no le podía fallar... Me levanté me vestí y me coloqué mis gafas.

Mi madre me dijo que si me quería quedar, pero no, no podía dejar a mi prima... Entonces sonó el timbre el primero que entró por la puerta mi tío, comencé a sollozar, el también, me abrazó me dio un beso y me dijo: "¿Estás bien?, ese cabrón no volverá a hacer nada.. no lo he encontrado llegue a las cinco de la mañana...pero sé que no lo volverá a hacer, me tienes a mí a tu lado mi niña..."

Empezaron a llegar todos mis abuelos, mis primos pequeños, mis otros tíos, incluso mi prima la de la comunión con la madre, por sí no iba a ir para que la viese vestida. No paré de sollozar ni yo ni nadie, sólo quería abrazarlos decirles cuánto les quería, pasar tiempo con ellos. Me tome todos los medicamentos que me habían mandado en el hospital y a tirar para la comunión.

Allí en la comunión todo el mundo me miraba, al fin y al cabo las muñecas las tenia tapadas, el labio roto, las gafas que me tapaban media cara, eso no es muy normal. Me empezaron a atosigar y salí a tomar un poco el aire. Entonces vi llegar a mi primo favorito, fui corriendo hacia el, le abracé con fuerza y se le saltaron las lagrimas. Sí a mi primo, al duro, al que nunca llora, y ahora lo está haciendo y me está abrazando.

Ese mismo día, mi mejor amiga tenía otra comunión, cuando llegaron me llamaron. Ya yo estaba en casa así que los padres, el hermano, el novio y ella vinieron a verme, a ver que tal estaba, el padre de ella aún no se lo creía, ni él ni nadie, todo parecía un mal sueño. Falte a clase unas semanas, entre médicos, psicólogos y mi propio estado psicológico, no podía ir. Llevaba días sin dormir, a base de calmantes.

Aquel suceso, aquellos días faltando me hicieron repetir, pero bueno tampoco me vino mal repetir curso. Los primeros meses era normal mi reacción a la hora de salir, pero no era tan mala, fue en Septiembre cuando me dí cuenta que necesitaba un psicólogo, ayuda psicológica, no podía yo sola con tanto, era demasiado. Siempre tuve a mis amigas para apoyarme, que fue lo que me hizo no encerrarme.

En un principio, durante una larga temporada sentí miedo a ir sola con un hombre en un coche, fuese mi padre, mi tío, mi abuelo... no podía. Una acción tan sencilla como volver a casa ¿quién no la puede hacer?,"Yo", yo no podía volver a casa sola, tenía miedo, no podía me era imposible, y aún lo sigue siendo. Vuelvo muy nerviosa a casa, a veces, prefiero no salir, antes que tener que volver sola.

Lo peor no fue el como me sintiera... me llegaron a  pregunta : " ¿Qué has echo para que el te haga eso?" Que gente de tu propia sangre te culpe a ti es muy duro, yo que no tenía culpa de nada de lo que había pasado, que soy la victima de todo esto, que me pongan como culpable de los hechos... 

Después de un año y medio por fin iba a ser el juicio, por fin iba a acabar todo... 22.9.2010  Ese día estaba muy nerviosa, aunque llegué tranquila, decidida a luchar por que hubiese un poco de justicia aunque solo fuese declarando... Nada más llegar fuimos al bar que se encontraba al lado del juzgado yo me puse mirando para la pared, mi padre y mi abogado mirando hacia afuera. Conmigo se encontraban mi psicóloga y mi prima mayor.

Noté a mi padre muy tenso, miraba muy callado mientras mi abogado hablaba con mi psicóloga y me pedían que me tranquilizase me fui a volver, mi prima me paró. Ahí estaba el... en la mesa que estaba en parte de afuera del local que se podía observar a través de la ventana. Si vuestra pregunta es si lo vi, no, no lo vi. Me puse tensa, empecé a temblar, pero intentaba aparentar estar bien...

Salimos cuando el se fue, entramos dentro, nos llevaron a mí y a mi prima a una sala con una mujer a esperar a que nos llamasen para entrar en la sala a declarar. Sólo sabía que el sí me vería, pero yo a él no, ya que tendría un "Biombo" delante. Yo no quería estar sola, la psicóloga pidió permiso para que me permitiesen estar con mi prima mientras declaraba, y lo consiguió.

Pasaban las horas, mucha gente pasaba por aquella sala... mandaron a llamarme en una ocasión, pero retiraron la orden. Yo estaba pálida, fría, temblando. No podía articular palabra. Una fiscal que pasó por allí muy amable me ofreció una tila... no la acepte, pero le dí las gracias educadamente. No sabía que estaba pasando en aquella sala, nadie nos informaba. Nos estábamos preocupando.

Vino el hombre de antes nos explico que estaban negociando, que el caso era más grave y no se sabe lo que pasaría, pero que ahora me lo explicaría bien mi abogado, que el juicio quedaría aplazado. Tras hablar con el abogado corroboró lo que anteriormente me habían dicho, efectivamente el juicio se había anulado. ¿Porqué? eso me preguntaba yo...

Hable con el, me dijo que el fiscal se dio cuenta de que el caso era más grave de lo que parecía, que ya pasaría a formar parte de 2ª instancia, con unos 2 años de cárcel de mínimo, que sólo tenía que seguir esperando. Y así sigo esperando, asustada, solo quiero que esto acabe ya, poder vivir en paz...

2 comentarios:

  1. Muy buena nota!, saludos desde Tandil, Argentina

    ResponderEliminar
  2. Puff lo leí ayer.. pero te contesto hoy que tengo más tiempo, he leído todo atentamente como te prometí.
    y es que a uno se le queda el cuerpo cortao después de ver esto.. la forma en que lo cuentas y las sensaciones que me transmites, a mi me parece muy valiente por tú parte que lo cuentes así con esa entereza y que lo lleves, tan bien, después de que bueno.. como cuentas lo pasaras tan mal y encima siendo esa persona alguien a quien tengas tan cerca, que por lo menos es político y no es de tú sangre, por lo demás yo quería darte ánimos y fuerzas para que el día del juicio entres calmada, cuentes todo y como te dije, aporta TODO, todo lo que tú creas que te va a ser de ayuda, informes médicos, informes periciales, forenses, las fotos de las prendas, informes del psicólogo/psiquiátrico, recetas de medicamentos que te hayan mandado ( antidepresivos, relajantes, pastillas para dormir, lo que sea..)
    bueno todo, aquello que demuestre que tienes la razón, que haga de la tuya un testimonio indiscutible, porque en derecho, tenemos un principio famoso ''In dubio pro reo'' que significa que ante la duda, siempre se dictará una resolución a favor, del reo, de tú tío político, ( aunque al ser todo tan grave.. ) pero vamos lo mejor es que tú vayas ése día y quede todo tan claro, que ése día acabe y se haga Justicia.
    E indudablemente el Fiscal que esté allí defendiéndote ( porque estará tú abogado para representarte, el Fiscal que le hará preguntas a él ayudando al Juez y preguntado cosas que puedan ser interesantes de cara a la sentencia y buscará contradicciones en la versión de tú tío y a ti no te dirá nada, solamente tendrás que responder a unas preguntas que te haga el Juez y nada es todo fácil) y eso que te decía que con tantas pruebas le será más fácil al Fiscal y tendrás más posibilidades de ganarlo.

    Eso sí, te digo que aún ningún Juez te ha dado la razón y que tienes que tener prudencia al escribir esto, aquí en una ''página pública''
    porque te puede causar algún que otro problema.

    Yo por lo pronto, quiero mandarte desde aquí, mi habitación un abrazo y un beso bien fuerte, porque nadie merece pasar por eso, lo dicho ánimo y al toro, ojala la justicia te de la razón y puedas ''descansar un poco más tranquila'' y aunque no se te pueda resarcir de esos recuerdos y esos malos momentos, al menos tendrás la sensación de que él estará un tiempo entre rejas y dónde se merece al fin y al cabo..

    Muuuuuuuuuuuuacks Bonita! Nanit! ;)
    Pd:me encanta esta letra =P

    ResponderEliminar