Otros, por el contrario, viven en la otra punta del mundo, en países tercermundistas y nunca te pedirán nada a cambio de una sonrisa, te la brindarán con placer. No necesitan dinero, no necesitan mucho para ser feliz, el mero echo de levantarse un día sí y otro también ya les hace sentirse afortunados.Y siempre quedamos esas personas que dependemos de otras, esos niños pequeños que con cualquier cosa sonríen y tienen la tarde hecha. Esas sonrisas que te alegran el día. Esa persona especial que amas y el mero echo de tenerla a tu lado te da una felicidad inmensa imposible de camuflar, una felicidad que cualquiera con dinero envidiaría, porque el amor, es lo único que no se compra con dinero.

Mucha gente puede sonreír al mirar a su alrededor y ver a alguien que le ama a su lado, ver a unos amigos de verdad con la seguridad de que no son llamados por dinero. Ver que esas personas están ahí en lo bueno y en lo malo, sean pocas o muchas, eso es ser feliz, poder mirar a tu alrededor y tener una reseña de felicidad (^.^)