miércoles, 26 de noviembre de 2014

Escribir por escribir.

Quizás se vaya acercando el momento de volver a escribir aunque tan solo sea para decir cómo me siento a groso modo.

Se acerca el cumpleaños de mi yaya, una persona que aunque no esté conmigo la quiero y admiro cada día más, una persona que a pesar de nunca tener mucho, era capaz de darlo todo a cualquiera que lo necesitase más que ella. Aún hay noches en las que cierro los ojos pensando en las dos personas que de algún modo siento que me dejaron solas, se fueron sin mí, y sin poder recordarles que los quería. Esas dos personas que formaron parte importante de lo que hoy son mis valores, que me inculcaron junto a mis abuelos y mis padres una forma humilde, desinteresada de ver el mundo. Esas personas que me contaban sus batallitas para que yo pudiese ver que todo en la vida se puede conseguir, con esfuerzo y muchos ánimos.

Obviamente mi familia siempre está presente, y se que me extrañan, aunque a veces no me llamen y tenga que llamar yo jaja. Pero la familia siempre, pase lo que pase, será la familia, la primera que estará a mi lado en los buenos y malos momentos, y por eso tienen tanto valor para mí.

Por otra parte están mis amigas, que ellas saben que las tengo abandonadas pero yo las quiero mucho, y doy por hecho que también tendrán bastante claro que cuando realmente me necesiten yo siempre estaré ahí, para darles mi apoyo, consejo o compañía, al igual que yo sé que las tengo a ellas.


Y ahora tengo una nueva familia política, familia a la que tengo, y estoy segura que ellos a mí, muchísimo cariño. A pesar de estar estudiando relativamente lejos de mi familia ellos llenan ese vacío que siento. Como cualquier persona que me conozca de verdad sabrá, soy una persona que se caracteriza por su cercanía a la familia y la importancia que les doy en mi vida, y ellos hacen que aunque siga extrañándolos me sienta más a gusto y feliz. Siento el cariño de una abuela, y la cercanía de esa familia en los detalles más pequeños de mi vida cotidiana.

Tengo un novio, del cual no me podía olvidar en este post, que se que es capaz de darlo todo por mi, porque me lo ha demostrado en cada oportunidad que ha tenido. Tiene una fuerza de voluntad enorme, y unas ganas de superarse a sí mismo para llegar a ser alguien en la vida y no quedarse estancado en su pasado, avanzar. Con él paso los mejores momentos del año, con él y con alguien de quien hablaré ahora (^.^). Es la persona que me hace sentirme diferente, especial, no una más entre la gente, es la persona que me consiente cuando me tiene que consentir y me riñe cuando me tiene que reñir, a ver cual de los dos hace más de papá del otro jajaja.

Y ahora viene mi personita especial, que ha entrado en mi vida este año, y del que me duele estar lejos tanto o más que si apretasen mi corazón con una mano. Esa personita llegó cuando aún no tenia ni dos mesesitos, y nació el 6 de julio de 2014. Llegó de alguna forma cuando yo más necesitaba ese cariño que sólo ellos saben dar. Es mi bebé -el cual por cierto pronto será más grande que yo-, mi pequeño Bachky, y me da una alegría inmensa entrar por la puerta y ver como se lanza sobre mí mientras mueve su colita, lo quiero.

Y que cabe decir que cada día que pasa estoy más cerca de conseguir mi meta y ser abogada, cada año es un año menos para poder ayudar a gente que realmente lo necesite, pero como profesional en el campo del derecho. Y recordar a todas aquellas personas que piense que el que estudia ciencias políticas es para ser político que está muy equivocado que seré POLITÓLOGA y ABOGADA. Algún día mi familia podrá hablar orgullosa de mi, por haber llegado dónde me lo haya propuesto, necesite más o menos tiempo que otros, pero llegaré.